5 RECOMENDACIONES AL USAR FACEBOOK

 

¿Tienes Facebook? Si estás leyendo esto es casi seguro que sí, ¡tranquilo! no tiene nada de malo. El avance de la tecnología y del internet ha llegado a casi todo el globo, y uno de sus tantos frutos es Facebook. Se estima que hay más 2.167 billones de usuarios en la red social. Estoy seguro que muchos cristianos, la mayoría, tenemos una cuenta activa.

 

Como en cada aspecto de nuestra vida, debemos conducirnos con sabiduría para dar testimonio, y esto engloba también nuestro comportamiento digital. Cada acción que llevamos a cabo en la red, deja una huella que difícilmente se borra. Por eso, te damos 5 recomendaciones al usar tu Facebook.

 

1. No lo cambies por tu relación con Dios

Salmo 63:1. Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas.

 

Creo que alguna vez hemos pasado mucho, muchísimo tiempo ahí, más de lo que debemos y tenemos. Es posible que por motivos personales, como hablar con un ser querido a distancia, o por motivos de trabajo, para estar comunicados con el equipo de proyectos, usemos nuestra cuenta, pero no sustituyas su uso por tu relación diaria con Dios, que al final, es la relación más importante que todo ser humano puede tener. ¿Qué tal si pruebas no abrir tu Facebook hasta después de haber orado y leído tu biblia? Recuerda que Dios es el único ser en el que tenemos plenitud.

 

2. Pásate del mundo virtual al mundo real

Efesios 5:15,15. Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,  aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

 

Un estudio en México indicó que en promedio, un mexicano pasa en Facebook más de 3 horas al día, llegando a casos  de más de 7 horas. ¡¿Qué es esto?! ¡Hay un mundo real! Podemos hacer tantas cosas para aprovechar el tiempo, escudriñar las escrituras, estudiar, predicar el evangelio, practicar algún deporte y mucho más. Ten en cuenta lo importante que es mantener comunicación y desarrollar relaciones sanas y edificantes con las personas, y más, con la familia y los hermanos en Cristo. No desperdicies tu tiempo ahí.

 

3. Sé pronto para leer, tardo para comentar

Mateo 5:23,24. Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

 

Parafraseando Santiago 1:19, lo que quiero decir es: no pelees. Facebook no es el lugar para resolver problemas. Si tienes algún conflicto con quien sea, lo mejor es arreglarlo personalmente. Es lamentable observar a diario confrontaciones y pleitos virtuales que llegan a trascender en el ámbito real, simplemente, no te prestes, no es sabio. A través de un dispositivo decimos cosas que no nos atreveríamos a decir en persona, ¿por qué? Por que no están bien. Estar detrás de un monitor no nos da el derecho de comentar irresponsablemente.

 

4. ¡Mucho ojo!

Mateo 5:29. Y si tu ojo derecho te es ocasión de pecar, arráncalo y échalo de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.

 

Si este versículo lo aplicáramos literalmente, ¡un mundo de tuertos tendríamos! El ojo nunca se cansa de ver, y en Facebook, como en otras redes sociales, estamos expuestos a un sin fin de imágenes y videos que pueden ser una tentación, y más aún, llegamos a consumar algún pecado por ello; no debemos prestarnos a la inmoralidad. Del otro lado, no por conseguir una popularidad efímera en nuestro perfil, subamos selfies, fotos o video que caigan en lo sensual. Dios nos llama a tener decoro en nuestra vida.

 

5. Sé tú

Salmo 34:13. Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño.

 

Facebook es un medio por el cual muchos proyectan los que no son. Presunción y vanagloria pueden palparse muchas veces desde el momento en que se plasma información de perfil, hasta posts acompañados de imágenes de lo que estamos haciendo o de dónde estamos, o en comentarios. En Facebook parece ser que todos tenemos la vida perfecta, ¡no puede ser real! Ahora en Dios tenemos una identidad y es real, entonces, seamos también verdaderos y sencillos en el mundo virtual.

 

Entonces ¿qué hacemos? ¿Abandonamos del todo Facebook? Por supuesto que no. Te sorprendería saber cuántas personas alrededor del mundo pueden estar observándote a través de tus perfiles sociales, y el número de oportunidades que existen para transmitir el evangelio con publicaciones edificantes que tú mismo puedes generar. Seamos prudentes, seamos como Cristo.

 

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